lunes, 20 de agosto de 2012


- Yo siento algo, no sé que es, pero está ahí...
- ¿Es esa sensación de no querer soltarle? ¿De querer estar siempre a su lado? Eso se llama amor. Pasa cuando le ves venir, acercarse a ti y cuando abre sus brazos y te rodea, son los tres segundos más felices que nunca has vivido. Y entonces no le quieres soltar, ¿verdad? Te quedarías agarrada a él horas. O como cuando se sienta a tu lado. Es mejor si no te lo  esperas, porque sientes como se apoya durante un segundo a tu lado, que su camiseta te roza el brazo y le tienes tan cerca... O, cuando matarías por darle un beso. Porque lo harías. Tanto matar como darle el beso. Cuando hablas con él, y ni siquiera escuchas lo que dice, sólo asientes a lo que dice porque tú tienes suficiente con eso. La veces en las que cruzáis miradas, y sabes que van a empezar esas mariposas dentro de ti. O como cuando te comes una pastillita de chocolate, y es una, otra otra... Que te comerías la tableta entera. O como cuando sales de la ducha y que tienes frío ¿sabes? Que en realidad no te querías meter pero después no te quieres salir. Todo esto junto, hace eso que sientes. Es difícil de llevar, difícil de dejar ir. Pero le esperarías toda tu vida, porque lo que tienes dentro es tan fuerte, que no te importa.
- Exacto, creo que tengo un problema...

No hay comentarios:

Publicar un comentario